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domingo, 18 de mayo de 2014

Quiebra hacha, otras historias del tanino.

Quiebra hacha, otras historias del tanino.

 
Escrito por la Dra Graciela Gomez

Miércoles 3 de noviembre de 2010



La destrucción que produce el hombre con el árbol ,no puede ser detenida ni con la dureza de su madera . El Urunday Pita ,Schinopsis Balansae o simplemente Quebracho, ya no rompe el hacha. Su lamento solo cesa con alguna “flechadura” o sarna producida en venganza a la codicia. La gran desvastación llamada industria forestal.
Los males actuales que comenzaron con los esclavos blancos  de La Forestal, hoy  la industrialización los aggiornó y se habla de impacto ambiental  y de obreros .
La Escondida es un pueblo ubicado a 64 Km. de la ciudad de Resistencia,Chaco.Los habitantes dicen que la localidad lleva ése nombre por una laguna escondida que  desde arriba no se ve por estar  tapada de vegetación. Hoy  está contaminada por el vertido constante  de  la planta taninera Indunor S.A . Pero no es el único problema, la contaminación del aire y  napas de aguas con químicos de alta toxicidad  y de supuestos desechos enterrados por la empresa que pueden ser altamente radiactivos.

 
La multinacional pertenece al grupo Silva Team, y exporta a más de  60 países de todo el mundo. El sitio web destaca que la empresa es  “Fiel a los valores de la protección del medio ambiente” sin embargo la realidad es que miles de sus  habitantes  por prescripción médica, son aconsejadas a abandonar la localidad por padecer  enfermedades respiratorias donde el humo, los olores y la toxicidad  del ambiente es lo único fiel que cada día sigue saliendo de sus chimeneas.

 
Un obrero más de la planta Indunor SA  era Ariel Locatelli, oriundo de Romang. Partió  un día de su pueblo a vivir a  La Escondida Chaco, en busca de un trabajo para cumplir sus sueños. Allí formó una familia.
Cientos de vecinos como el tuvieron que soportar por años la carbonilla constante que no solo les trae problemas respiratorios  y en muchos casos cáncer, cuyo índice de mortalidad e incremento es un dato que en el Chaco es poco creíble después del maquillaje realizado a los informes de las arroceras.

 
La empresa  con más de  150 años  nació en Italia, donde tiene tres plantas, en la  Argentina está instalada  hace  80 años. Nació como industria taninera, pero luego se incorporaron  otros productos como el alcohol fulfurídrico y extractos de tanino. Indunor produce entre otras sustancias contaminantes ácido fórmico ,fenol y ácido sulfúrico. El extracto de Quebracho  fabricado por Indunor S.A. se ofrece en el mercado bajo forma sólida o de polvo atomizado y humectado.  

 
Hasta el  año 1880 el tanino se extraía en Europa del roble,del nogal  o del castaño pero el quebracho tenía la enorme ventaja de utilizar prácticamente todo el árbol , que lo hacía sumamente atractivo económicamente . En 1890 abre la primera fabrica de tanino de Argentina, en Pehuajo, Corrientes.
En Santa Fe,Chaco y Formosa el quebracho colorado era superior al existente en Santiago del Estero, que era utilizado  para los durmientes del ferrocarril  y postes de las estancias. Por ése  motivo  la Forestal del Chaco instaló  todas  sus fábricas  en la región comprendida por Chaco-Santa Fe y Paraguay, un  negocio que duró más de ocho décadas. En el año 1963 una vez extinguido y mutilado el bosque, levantó sus propiedades. Pueblos enteros, vías y puertos fueron dinamitados y abandonados para trasladarse a Africa donde otro árbol similar llamado mimosa sería la nueva víctima. Santa Fe y Chaco heredaron  millones de hectáreas improductivas, miseria y pueblos fantasmas.

 
El Dr. Oscar Garzón Funes nos relataba en una Jornada en la Cámara de Diputados de la Nación cómo terminaron con  los “tacos” del  árbol en la Cuña Boscosa,  para volver productivas las tierras que hoy la soja  termina de aniquilar sus nutrientes : Se le aplicaba 2-4-5T, el herbicida defoliante  prohibido utilizado como Agente Naranja en Vietnam, donde aún sufren las secuelas. Una vez quemadas las hectáreas se removían los desechos difíciles de forma anti-ecológica por obra e idea de alguna mente perversa que por aquí sobran. Una forma rápida utilizada tantas veces para desmontar los bosques.
En febrero de éste año tuvo lugar una  explosión en la planta  Indunor, cubriendo el pueblo de un humo negro y espeso. El incendio que provocó  podría  haber llegado  a  los tanques que contienen hidrógeno altamente inflamable, lo que  pudo haber sido una  tragedia.

 
Según los vecinos el director  del Hospital de La Escondida es también médico de una  clínica que atiende a los obreros de la taninera Indunor. Por eso sus dudas crecen ante las enfermedades que no se investigan ni se asumen. La picazón en la garganta y en los ojos es una constante  y se convive con el olor a tanino .Los cauces de agua
son marrones y los piletones de la fábrica despiden un olor nauseabundo.
El río Negro que atraviesa la ciudad de Resistencia es un cauce muerto, sin peces  pero lleno de desechos y entre ellos los de la  taninera. No hay navegación, ni balneario ni pesca .
La Justicia Federal  decidió actuar de oficio debido a la posible contaminación de las aguas en que estaría incurriendo la empresa  Indunor por  el vertido de desechos tóxicos al cauce del Río Negro, perjudicando además  al río Paraná y muy cerca a la toma de agua  de la empresa  Sameep  para  consumo humano. Ante la posible  comisión de un  delito de acción pública, contemplado en la Ley 24.051 de Residuos Peligrosos y la  Ley 25.675  General del Ambiente. La competencia Federal  se justifica por la última ley citada, porque  Indunor  vuelca desechos en  La Escondida donde corresponde la jurisdicción del Juzgado Federal de Sáenz Peña, pero los efectos de la contaminación se dan también en la  jurisdicción  de Resistencia, en los tramos que recorre  el Río Negro y luego el Río Paraná,  recursos ambientales interjurisdiccionales.

 
En marzo de 2010 fue presentado un Plan de Gestión Ambiental de la planta taninera  y una consultora de gestión ambiental, dando respuesta a las denuncias de los vecinos y ante su preocupación por la contaminación que produce la empresa.
Se comprometieron a realizar estudios de impacto ambiental  y el cumplimiento de la Ley 3.946 provincial de Residuos Peligrosos, que  serán abordados  con informes y seguimientos cuyos resultados serán analizados también por Ongs,Universidades y vecinos.A ocho meses de su creación no hay datos de los informes que deberían ser públicos.

 
Demasiado tarde para muchos escondidenses que fallecieron o se marcharon.También  para Ariel Locatelli que nos dejó el 2 de noviembre del 2009. A sus 60 años fue operado de un tumor , la enfermedad había avanzado con metástasis en varias partes de su cuerpo. La última vez que visitó Romang ,el  pueblo donde había nacido, se lo vió bebiendo una copa en un bar en horas  de la  mañana .-“Qué importa el horario si estoy en el límite de la edad en la que mueren quienes hacen ése trabajo” dijo resignado.
Una  leyenda Indígena  cuenta  el por qué  los matacos se negaban a trabajar en los obrajes de tanino.
-“El quebracho era tan perseguido por el hombre que un día se presentó ante Supay en busca de protección. Supay le dijo que era muy difícil evitar la destrucción que produce el hombre, pero que le daría el poder de la venganza para castigarlo cuando busca viciosamente la destrucción del árbol. Cada vez que venga con esas intenciones, dejas caer las babas que hoy te doy, las que le producirán unas ronchas muy molestas”. La flechadura es imposible de soportar.

 
Cada vez que veas  un quebracho salúdalo al revés: De mañana es buenas tardes, y de tarde buenos días. Tal vez allí desde el infinito, Ariel nos responda con una sonrisa.-

 
In Memoriam , Ariel  Locatelli
Romang  (Sta Fe) 07/04/1949 -La Escondida (Chaco) 02/11/2009       

 

* Abogada (UBA)-Escribana (UNR) de ECOS DE ROMANG estamos en facebook on twitter

domingo, 9 de febrero de 2014

QUE DURO ES...

Publicado el 10/04/2008 a 15:23
Por raulcelsoar


QUE DURO ES...


Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías.

Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero.

Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires. Que duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero.

Que duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.

Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita.

Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel.

Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.

Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.

Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.

Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.

Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas.

Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.

Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.

Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores noven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.

Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.

Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.

Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.

Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos.

Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana.

Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.

Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron.

Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.

Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua. Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.

 
Dr. Raul A. Montenegro, Biólogo
Presidente de FUNAM
Premio Nóbel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia).
Profesor Titular de Biología Evolutiva,
Universidad Nacional de Córdoba (Argentina)

 Colaboración de ANA MARIA LEDESMA
 


Dibujo hecho por María Elena Camacho, en la escuela Río Upano

miércoles, 5 de febrero de 2014

El glifosato, sus efectos y la necesidad de un debate a fondo


El glifosato, sus efectos y la necesidad de un debate a fondo

Publicado en DIARIO UNO de Santa Fe


Los aeroaplicadores dijeron que se debe difundir más información y que no hay estudios que certifiquen problemas en la salud por ese herbicida. Aseguran que no defienden a ese producto

A partir del lugar que ganaron en los medios de comunicación las denuncias de vecinos sobre los peligros del glifosato y las aspersiones que se realizan en zonas cercanas a las ciudades se abrió una polémica sobre el modelo de producción a nivel nacional y sus consecuencias.

Los aeroaplicadores Darío Bolatti y Mauricio Fargioni, miembros de la Cámara Agroaérea de la provincia de Santa Fe dialogaron con Diario UNO sobre el tema. "Necesitamos que haya un debate positivo, que haya más información", dijo Bolatti.

En ese sentido, aseguró que el problema excede al producto y que parece haber de fondo una cuestión política. "El tema del glifosato es un problema que se extralimita a lo que es el producto en sí. Acá, en el último año, se demonizó a la soja. Inclusive la diputada provincial (Claudia) Saldaña dice en su proyecto de ley (para prohibir el uso del glifosato en Santa Fe) que en 1974 se producían 370 mil hectáreas de soja y hoy son 15 millones. En realidad, el glifosato se utiliza para muchas otras cosas en el sector agropecuario. En ningún lugar del mundo hay una información científica que diga qué es lo que produce el glifosato. Sí sabemos que cuando toca la tierra se desactiva, como no pasa con productos hormonales. Hoy se está actuando contra una empresa en particular que es Monsanto. Hoy el problema no es el glifosato, sino la siembra de soja o el productor agropecuiario", aseguró.

De todas formas, Bolatti aclaró: "No venimos a defender a cualquier costa el uso indebido o no del glifosato, venimos a informar que el problema va más allá del producto en sí". Y le apuntó a las políticas nacionales para el sector: "Ya destruimos las industrias, destruimos la carne, estamos destruyendo el trigo y ahora a la soja".

En cuanto a la cantidad de glifosato que se utiliza hoy en la Argentina, Bolatti dijo: "Las dosis que se utilizan son variadas y también se utilizan otros productos. En los medios dicen que se usan 200 millones de litros por año, pero que se distribuyen en 20 millones de hectáreas. Ése es el producto más barato e inofensivo que tenemos".

Por su parte, Fargioni dijo que "la Cámara Argentina de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) pone en primer lugar de la lista de países que aprueban el uso del glifosato a Alemania, mientras que la diputada Saldaña dice que ahí está prohibido. No venimos a defender a ese producto, pero es necesario que se sepa que hay un organismo que regula su uso, como el Senasa y que para estar aprobado tiene que cumplir una serie de requisitos. Además hay organismos internacionales que aprueban el uso del glifosato".




No venimos a defender a cualquier costa el uso indebido o no del glifosato, venimos a informar que el problema va más allá del producto en sí", dijo Darío Bolatti


En cuanto a los riesgos que implica el glifosato para la salud, Bolatti explicó que lo que se vio en un programa de televisión (La Liga, en 2008), que mostraba los efectos que los agroquímicos tuvieron en un hombre que realizó trabajos de aspersiones aéreas "fue un accidente que tuvo por un mal manejo de los fitosanitarios".

"Cuando uno va en auto y choca, tiene un accidente, no por eso nadie tiene que ir en auto. En el país no hay menos de 60 o 70 mil personas, entre aéreos y terrestres trabajando en el tema y el 99 por ciento de esas personas no tiene problemas con los agroquímicos y estamos conviviendo con nuestras familias, con nuestros hijos. Si fuera verdad lo que se dice, estaríamos todos con problemas de salud o seríamos suicidas. No hay que desvirtuar las cosas. Se están formando ideas erróneas. Yo veía el programa de televisión y el chico ese me daba una lástima terrible porque tuvo un accidente con el agroquímico. Él se hizo la idea de que quedó así por el agroquímico y no es así, eso es una falacia terrible", aseguró.

—Sin embargo, el ministro de Salud de la provincia, Miguel Ángel Cappiello, salió a decir que los agroquímicos generan problemas en la salud de las personas.

—El ministro tiene razón y nosotros lo sabemos. Nosotros estamos conviviendo permanentemente con los fitosanitarios. Pero cuando uno va a las verdulerías, la calidad de los productos mejoró notablemente, en los últimos 10 años, por el uso de los fitosanitarios. No es casualidad que ahora las lechugas estén hermosas y que las manzanas sean más grandes. El buen uso del fitosanitario hace que la calidad de lo que estamos consumiendo sea cada vez mejor. Siempre y cuando respetemos las carencias (tiempo entre la aplicación del fitosanitario y la cosecha). En los países de Europa usan los mismos fitosanitarios que nosotros y dicen en sus normas que el producto que van a consumir tiene que tener equis cantidad por millón de resto de fitosanitario. Convivimos permanentemente con los agroquímicos. Lo que aplicamos en una hectárea de campo a cielo abierto durante tres años, es lo mismo que una aplicación de insecticida para mosquitos en una habitación cerrada. ¿Una cosa es tóxica y la otra no? Por eso queremos que se informe y que la gente entienda que el buen uso de los fitosanitarios es lo que nos mejora la calidad de vida. Además, como en el caso de la diputada Saldaña, siempre se plantea que un producto o se usa indiscriminadamente o no se usa, pero no tiene por qué ser así. Hay que usarlo como corresponde, no dejar de usarlo.




Nosotros, con los aviones, no estamos esparciendo más del cinco por ciento del glifosato a nivel nacional; el resto se hace en forma terrestre", aseguró Mauricio Fargioni


"Fargioni y yo somos socios de Greenpeace y aportamos todos los meses para que se cuide el medio ambiente. Hoy se están deforestando los montes, tenemos temperaturas elevadísimas en mayo y eso sí es gravísimo. No se puede desvirtuar todo por un problema que espero no sea político y que va a pasar dentro de un mes. Porque las únicas dos provincias que están tratando este tema (la prohibición del glifosato) son Santa Fe y Córdoba, las dos en las que está perdiendo el Gobierno Nacional, ¿no es una casualidad?", dijo Bolatti.

—También son las dos provincias donde más se siembra soja.
—No es así. Salta, Tucumán, Chaco y Santiago del Estero están todas con la soja.
—Pero la superficie plantada en Santa Fe y Córdoba es mayor que en esas provincias.
—Pero Santa Fe es más agrícola. El porcentaje de área cultivada con soja es más elevada en Tucumán o en Salta que acá. Porque acá, en el porcentaje de área cultivada, tenemos soja, maíz, alfalfa para todas las pasturas, cosa que en las provincias del norte no hay. Del ciento por ciento de superficie cultivada en Santa Fe, tal vez, el 70 por ciento es con soja. Pero en Salta se desmontaron unas 250 mil hectáreas en los últimos 10 años y eso es todo soja. Entonces, ¿dónde hay más incidencia? Eso la gente no lo sabe.

Las nuevas tecnologías

Por su parte, Fargioni describió los beneficios que trajeron los avances tecnológicos tanto en la producción agropecuaria como en la actividad de los servicios agroaéreos. "Si hoy tuviésemos la producción de trigo que teníamos en 1920, el que tendría el pan en la mesa sería alguien de mucho poder adquisitivo, no una persona de bajos recursos. Además tendría menor calidad y con más problemas por falta de tecnología. Porque el pan del año 20 estaba hecho con una harina de trigo que era de baja calidad ya que tenía micotoxinas que afectaban gravemente la salud. En esa época tenían un hongo que era un problema natural de la planta. Hoy tenemos un trigo de calidad cinco ceros, y eso está tratado. Hoy tiene mejor calidad, es más sano y más productivo para que llegue el alimento a la mesa de todos", dijo.

"La Argentina –continuó– tiene el rol en el mundo de ser la generadora de alimentos, no nos queda otra. La industria acá no existe. Hoy tenemos la producción, el turismo, pero el eje es la producción del campo.
"Hoy estamos para informar y que no se desvirtúe nuestra actividad. Nosotros estamos regidos por organismos gubernamentales. A nosotros nos controla la Fuerza Aérea, el Ministerio de la Producción, el Senasa, entre otros organismos gubernamentales. Desde que hacemos el curso de piloto privado, adquirimos las horas, tenemos la licencia, declaramos las pistas, inscribimos a la empresa, tenemos exámenes psicofísicos anuales, es una actividad muy profesional", dijo Fargioni.

El aeroaplicador agregó: "Nosotros con los aviones no estamos esparciendo más del cinco por ciento del glifosato a nivel nacional, el resto se hace en forma terrestre. Además, los equipos aéreos en la actualidad evolucionaron de una forma impresionante. Hoy una aeronave de uso agrícola tiene un banderillero satelital, ya no se usa más el banderillero humano, se usan equipos de gotas controladas, con lo que se llega al objetivo y nada más. No podemos improvisar, el productor exige calidad y eso se da aplicando bien el producto. En el 90 por ciento de las aplicaciones el producto no pasa del alambrado".


La actividad


Los aeroaplicadores dijeron que su trabajo excede las aspersiones de herbicidas y que en la sociedad se está formando una imagen negativa de ese servicio.

Desde los aviones también se puede sembrar, fertilizar y hasta prestar servicios como el control de incendios en zonas donde las dotaciones terrestres no pueden llegar.

También destacaron la precisión de la tecnología que hoy están utilizando.