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lunes, 31 de agosto de 2015

El eslabón perdido

LOS ASESINATOS DE ANGELELLI Y PONCE DE LEON

El eslabón perdido

Los asesinatos de los obispos Enrique Angelelli, de La Rioja, y Carlos Horacio Ponce de León, de San Nicolás, en agosto de 1976 y julio de 1977, presentan tan llamativas similitudes que sugieren una común inspiración operativa. Ambos crímenes se realizaron de modo de que parecieran accidentes de carretera, en ciudades donde tenían asiento sendos batallones de ingenieros del Ejército. El eslabón perdido entre ambos casos es el coronel Osvaldo Pérez Battaglia.


Por Horacio Verbitsky
“Ustedes son comunicadores y se les plantea este desafío de la projimidad: hacerse prójimo para que .a través de esa comunicación de cercanía. se implante la verdad, la bondad, la belleza, que trascienden la coyuntura y la espectacularidad y que, mansamente, siembran humanidad en los corazones”. Cardenal Jorge Mario Bergoglio, ante la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA).


Luego de leer la nota del domingo pasado sobre el asesinato del obispo Carlos Ponce de León, un actual ministro que hizo su carrera política en San Nicolás le preguntó al autor quién era el jefe militar de La Rioja cuando mataron a Angelelli.

–Pérez Battaglia.

–Me lo imaginaba. Era de San Nicolás, un petiso pelado que se hacía el malo. En esa época viajaba todos los fines de semana a San Nicolás, donde tenía a la familia –dijo el funcionario.


El coronel Osvaldo Héctor Pérez Battaglia era jefe del Batallón riojano, mientras el Batallón de San Nicolás era conducido por el teniente coronel Manuel Fernando Saint Amant. Pérez Battaglia murió hace seis años, pero Saint Amant vive y en los próximos días deberá responder ante la justicia por otro caso que vincula La Rioja con San Nicolás: la desaparición forzada de María Cristina Lanzilloto y Carlos Benjamin Santillán. Los restos de la riojana Lanzilotto fueron identificados esta semana por el Equipo Argentino de Antropología Forense.

Nacido en la Capital Federal en 1926, Pérez Battaglia egresó del Colegio Militar en uno de los últimos puestos de la promoción 78 (su orden de mérito fue 242, sobre 246), cuyos integrantes llegaron al comando de unidades en torno del golpe militar de 1976. Pérez Battaglia es un nicoleño por adopción. En su primer grado militar, en 1950, fue designado jefe de la sección de zapadores motorizados de San Nicolás. Allí conoció a la veinteañera María Teresa Pérez, una nativa de esa ciudad industrial, con la que se casó y tuvo dos hijos: Teresita nació en 1953 y Jorge en 1957. Ascendido a teniente, en 1954 consiguió una nueva designación en la ciudad de sus afectos, esta vez como jefe de pontoneros zapadores. Entre 1970 y 1975 estuvo destinado en Rosario, a 70 kilómetros de San Nicolás. Esta proximidad le permitió mantener el contacto con su familia. Los compañeros de promoción de su hijo en la Escuela Normal de San Nicolás fueron invitados a visitar el Comando del Cuerpo II y almorzaron en su casino de Oficiales, en la casona de Córdoba esquina Moreno, frente a la Facultad de Derecho.

Vidas paralelas

En agosto de 1968 Pablo VI designó a Enrique Angelelli al frente de la diócesis riojana. Allí promovió la creación de sindicatos de mineros,peones rurales y empleadas domésticas, de cooperativas de trabajadores para fabricar tejidos, ladrillos, relojes, pan y para poner a producir los latifundios ociosos. Una de esas cooperativas reclamaba la expropiación de un latifundio, propiedad de un usurero que se había ido apropiando de los pequeños fundos de sus deudores y que consumía el 70 por ciento del agua de la zona. Durante la campaña electoral de 1973, el candidato Carlos Menem prometió que entregaría el latifundio a la cooperativa y lo reiteró luego de asumir la gobernación. Angelelli se sintió confiado y el 13 de junio de 1973 viajó al pueblo natal de Menem, Anillaco, para presidir las fiestas patronales de San Antonio. Lo recibió una algarada conducida por un grupo de comerciantes y terratenientes. Entre ellos estaban el hermano del electo gobernador, Amado Menem, y sus hijos César y Manuel Menem, quienes junto a otros propietarios se habían sublevado contra el obispo. Ante la pasividad policial, manifestaron frente al templo, declararon a Anillaco Capital de la Fe e irrumpieron por la fuerza en el templo y la casa parroquial. Cuando Angelelli se retiró luego de suspender las celebraciones religiosas, lo corrieron a pedradas. Arguyendo la intranquilidad social, Menem retiró su apoyo a la cooperativización del latifundio. Angelelli atribuyó la agresión a un sector que procura .el mantenimiento de sus privilegios” y mencionó a los grupos Cruzada Renovadora de Cristiandad y Tradición Familia y Propiedad. También suspendió las ceremonias litúrgico-sacramentales en todos los templos de la parroquia. Los sacerdotes riojanos habían pedido la excomunión de los Menem y sus acompañantes, pero Angelelli prefirió una sanción menos drástica y los declaró “incursos en entredicho personal”, lo cual los privaba de asistir a celebraciones religiosas y recibir los sacramentos sólo en forma temporaria.

Renuncias

El superior general de los Jesuitas, Pedro Arrupe, y el arzobispo de Santa Fe, Vicente Zazpe, visitaron La Rioja donde respaldaron a Angelelli. Arrupe dijo que Angelelli seguía las opciones del Concilio y del Papa. Zazpe llegó como auditor enviado por la Santa Sede luego de que Angelelli ofreciera su renuncia al Consejo Presbiteral y pidiera a Pablo VI que le ratificara o retirara la confianza. Los entredichos le exigieron la remoción de Angelelli, mientras desde un altoparlante se difundían marchas militares. Todos los sacerdotes de la diócesis salvo tres se reunieron con Zazpe y le dijeron que los poderosos manoseaban la fe para “mantener una situación injusta y opresora del pueblo” y aprovechar “la mano de obra barata y mal pagada”. El presidente de la Conferencia Episcopal, Adolfo Tortolo, sostenía que el Episcopado no debía mediar en los problemas riojanos (lo cual implicaba poner en un pie de igualdad al obispo y a los rebeldes) y el Nuncio Lino Zanini apoyó a los sancionados, a quienes obsequió con sendos crucifijos. Al concluir su inspección Zazpe concelebró la misa con Angelelli en la catedral y proclamó que la diócesis riojana era una servidora de los pobres como habían pedido el Concilio y Medellín y que su pastoral “es la pastoral de la Iglesia universal”. Uno de los sancionados le dijo que Angelelli “se va por las buenas o por las malas, y si no es por las malas será lo peor”. Durante una visita a la base aérea de Chamical, en La Rioja, el provicario castrense Victorio Bonamín dijo que el pueblo había cometido pecados que sólo podían redimirse con sangre. Ése era el clima en noviembre de 1975, cuando Pérez Battaglia asumió como jefe del Batallón de Ingenieros en Construcciones 141, con sede en la ciudad capital de La Rioja.

Comunicado número uno

El 12 de febrero de 1976, el Ejército arrestó al vicario general de la diócesis de La Rioja, Esteban Inestal, y a dos jóvenes del MovimientoRural diocesano. Uno de los oficiales les dijo que Juan XXIII y Pablo VI habían destruido la Iglesia de Pío XII, que los documentos de Medellín eran comunistas y que la Iglesia riojana estaba separada de la Iglesia argentina. Angelelli ofreció una vez más su renuncia a la Conferencia Episcopal. Durante la inauguración del curso lectivo en la base aérea de El Chamical, el vicecomodoro Lázaro Aguirre interrumpió la homilía que pronunciaba Angelelli sobre la responsabilidad social de los cristianos:

–Usted hace política –le gritó. Angelelli suspendió los oficios religiosos en la capilla de la base.

Como jefe de la Guarnición militar de La Rioja, el 24 de marzo de 1976 Pérez Battaglia fue designado interventor federal en la provincia y encarceló al gobernador Menem. A su cargo quedó el Area de Seguridad 314. Pérez Battaglia fue así el responsable político y militar de la provincia. De él dependían todas las fuerzas militares y de seguridad (Ejército, Fuerza Aérea, Policía Federal y provincial, Gendarmería), entre ellas los Comandos Operacionales Tácticos. También la justicia le fue subordinada. “Intenté presentar un habeas corpus, pero el juez federal Roberto Catalán dijo que esperaba instrucciones del jefe del Batallón 141, Osvaldo Pérez Battaglia”, declaró un testigo ante la Comisión Provincial por los Derechos Humanos que se creó en La Rioja al concluir la dictadura, en 1985. Al regresar de un viaje, la valija de Angelelli fue violentada en la oficina de Aerolíneas Argentinas en La Rioja. En una carta a su amigo Héctor Bertaina (reproducida por Luis Miguel Baronetto en un libro sobre “Vida y martirio de monseñor Angelelli”) el obispo dijo que ello ocurrió por orden de Pérez Battaglia. También escribió que el militar lo trataba en forma grosera y lo llamaba “llorón” cuando reclamaba. Angelelli viajó a Córdoba para apelar ante el jefe de Pérez Battaglia, el jefe del Cuerpo III, general Luciano Menéndez. Para mayor seguridad, pidió que lo acompañara el cardenal Raúl Primatesta. Menéndez le contestó en forma muy seca:

–El que tiene que cuidarse es usted.

Estaciones del Calvario

En la primera reunión plenaria del Episcopado después del golpe, en mayo, Angelelli usó un ayuda memoria de 37 puntos, que llamó estaciones del Calvario riojano. Cada uno detallaba una agresión contra el obispo o sus sacerdotes. Incluía el allanamiento y clausura de una casa parroquial, la detención de sacerdotes y seminaristas, la demora y detención de religiosas, la prohibición de celebrar misa en la cárcel, la transmisión radial de la misa celebrada por el capellán militar Mario Pellanda López, en el Batallón que comandaba Pérez Battaglia, pero no la del obispo en la Catedral; la requisa de equipajes y documentos a los participantes de los ejercicios espirituales, la requisa al propio obispo en el santuario popular del Señor de la Peña, la detención e interrogatorios coercitivos a laicos por su contacto con la Iglesia riojana, las cesantías y despidos de personas vinculadas con la Iglesia, etc.

En apoyo de Angelelli, el obispo de San Nicolás, Carlos Ponce de León, contó que en su diócesis además de la detención de sacerdotes se habían producido allanamientos a parroquias y casas religiosas. Se vivía un “clima de terror”. A los sacerdotes detenidos se los interrogaba sobre el obispo. Uno de ellos, el salesiano López Molina, fue maltratado. También denunció ataques violentos a algunas casas con el objeto de robar. El propio Ponce de León había estado presente en un allanamiento y fue sometido a humillaciones. También se pegaron afiches contra la Iglesia en los que se reclamaba la .defenestración. del obispo.

El 13 de junio, al cumplirse el primer aniversario del tumulto que corrió a Angelelli de Anillaco, los terratenientes celebraron el “Día de la Defensa de la Fe”, con el apoyo de Pérez Battaglia, quien organizó allí undesfile militar. El sacerdote Carlos Murias dijo en una homilía que podrían acallar la voz del obispo pero no la de Jesús. El 18 de julio a las nueve y media de la noche, fue secuestrado junto con el sacerdote Gabriel Longueville de la casa religiosa donde vivían. El 20 por la tarde un empleado ferroviario encontró los cadáveres de ambos sobre una vía, maniatados, con restos de cinta adhesiva y algodón en la boca. Uno de ellos había sido mutilado y la autopsia indicó que había padecido una muerte lenta. Los cuerpos estaban cubiertos por mantas del Ejército y junto a ellos había una lista con nombres de sacerdotes. Pérez Battaglia prohibió que se publicara el comunicado del obispo y hasta el aviso fúnebre que informaba del asesinato. En cambio firmó un comunicado en el que, ante denuncias sobre desaparición de personas, anunciaba más operaciones para “erradicar definitivamente de la provincia a los delincuentes subversivos e ideológicos”.

Reunido con sus sacerdotes, Angelelli dibujó una espiral que se cerraba y señaló el centro. “Buscan un copete colorado. Ahora me toca a mí”. Los vicarios zonales le sugirieron que se alejara por un tiempo, pero se negó. El 4 de agosto de 1976 cerró su informe sobre la situación con la frase “poseo otros datos que por prudencia no debo escribir” y emprendió viaje a La Rioja con el sacerdote Arturo Pinto. Salieron después del almuerzo una vez que Pinto revisó el auto. El obispo iba al volante. A las tres de la tarde en el camino entre El Chamical y La Rioja fueron seguidos por otro vehículo, un Peugeot 404 claro, que los pasó y los encerró. Según Pinto “se produjo como una explosión. Y a partir de ese momento no recuerdo más nada”.

El primer médico que lo atendió dijo que, inconsciente, Pinto murmuraba: “los papeles, apúrese que nos alcanzan”. La camioneta dio varios tumbos. El cuerpo de Angelelli fue hallado a veinticinco metros del vehículo, cara al cielo, con los brazos extendidos hacia atrás, descalzo y con la piel de los talones raspados, pero sin marcas similares en el rostro o la calva. Según la justicia los autores arrastraron el cuerpo luego del vuelco. Un camionero vio el cuerpo “ubicado con llamativa prolijidad, derecho, sin magulladuras ni hematomas” cuando “toda persona que es despedida de un vehículo cae como desparramada, desarticulada”. La misma impresión transmitió el primer sacerdote que llegó al lugar y encontró el cuerpo rodeado de policías y militares que empuñaban armas largas. “Me daba la impresión de que lo habían sacado del auto, liquidado y arrastrado hasta ahí, porque tenía las manos hacia atrás. En un accidente uno se enrolla todo, se defiende. No, estaba bien estirado.” La autopsia indicó como causa de muerte fractura de cráneo con pérdida de masa encefálica pero la ropa del obispo no mostraba desgarraduras. Pérez Battaglia llamó por teléfono al director del diario El Independiente, Américo Torralba y le ordenó:

–Hay que publicar que fue un accidente por el reventón de la goma trasera.

Un sacerdote que llegó a poco del vuelco intentó retirar el maletín, la carpeta y las pertenencias de Murias y Longueville que Angelelli llevaba consigo, pero los militares se lo impidieron. El teléfono sonó en el despacho del ministro del Interior. El general Albano Harguindeguy escuchó a su interlocutor. “Su cara se iluminó con una sonrisa”, narró el ex ministro de Defensa José Antonio Deheza, quien lo visitaba para pedirle la libertad de dirigentes peronistas detenidos. Igual que en el caso de los palotinos asesinados un mes antes en la iglesia de San Patricio, los papeles que llevaba Angelelli llegaron al despacho de Harguindeguy en una carpeta que decía “Confidencial”. Cuando las cosas que llevaba el obispo fueron devueltas a la Curia, cinco días después, era evidente que habían sido revueltas. El informe sobre el asesinato de los curas del Chamicalapareció no en el maletín sino en la valija con ropas, el orden de las fojas había sido alterado y había tildes en algunas de ellas.

La prudencia
de las serpientes


La noche del 4 de agosto de 1976, camiones de asalto con tropas ocuparon las entradas de la Catedral riojana. Se proponían allanar el dormitorio de Angelelli y detener a los fieles que se aproximaron al conocer la noticia de su muerte. Cerca de medianoche, luego de largas discusiones entre sacerdotes y militares, se abrieron las puertas y grupos de personas cantaron y rezaron. El 6 de agosto, luego de la misa concelebrada ante el cuerpo de Angelelliy de su entierro, el nuncio Pío Laghi, Primatesta y Zazpe hicieron una visita protocolar a Pérez Battaglia, quien les aseguró que se había tratado de un accidente. Según el obispo Oscar Justo Laguna, en un primer momento Laghi lo creyó, hasta que entró en dudas y terminó convencido de que había sido asesinado. Laghisostiene haber presentado una enérgica protesta a las autoridades:

–Deben demostrarme que sucedió lo contrario de lo que yo supongo –dice que dijo.

En su primera edición posterior a la muerte de Angelelli, el diario vaticano L’Osservatore Romano presentó el caso como un “extraño accidente”. Pero el cardenal Juan Carlos Aramburu declaró que “no había pruebas concretas para hablar de un crimen” y no se produjo la esperada protesta vaticana. Sin embargo la biografía oficial del nuncio es hipercrítica con Angelelli, a quien vincula con “los extremismos que proponía la Teología de la Liberación”. Para ello Laghi y sus colaboradores, Laguna y Jorge Casaretto, fuerzan los hechos. Los autores sostienen que Pablo VI dio orden de que no se tomaran fotos para no “inmortalizar” la última visita del “incómodo” obispo riojano al Papa, debido a sus “heterodoxias doctrinales”. No es así. Pablo VI se fotografió en el gesto afectuoso de tomar la mano de Angelelli el 7 de octubre de 1974 en el Vaticano. Esa imagen ilustra la biografía del obispo asesinado escrita por el domínico Luis O. Liberti.

Tres días después del entierro de Angelelli, la Conferencia Argentina de Religiosos dirigió un angustioso llamado a Primatesta en busca de protección. Primatesta respondió que los obispos habían elegido ser “prudentes como las serpientes” porque estaban convencidos de que “hay tempus loquendi y tempus tacendi”. Tempus tacendi quiere decir tiempo de callar. Ese mandato se mantuvo a lo largo de las décadas. Fueron los obispos Jaime de Nevares, Jorge Novak y Miguel Hesayne, junto con Adolfo Pérez Esquivel y Emilio Mignone, quienes aun durante la dictadura presentaron la denuncia por el asesinato de Angelelli, que la justicia riojana dio por probado el 19 de junio de 1986. El juez Aldo Morales sentenció que se había tratado “de un homicidio fríamente premeditado”. Cuando el juez dirigió un exhorto a Primatesta, inquiriendo si conocía algún elemento que pudiera vincularse con la muerte de Angelelli, el cardenal respondió secamente que no. El Episcopado sigue sin asumir lo sucedido. En una declaración emitida en 2001 aun sostiene que Angelelli “encontró la muerte” y que “la muerte lo encontró” y se abstiene de mencionarlo como mártir. Hesayne replicó: “Tenemos más pruebas de su martirio que del de muchos mártires de los primeros siglos del cristianismo”.

Que parezca un accidente

Angelelli fue asesinado en la ruta el 4 de agosto de 1976; Ponce de León el 11 de julio de 1977. En ambos casos se simularon accidentes carreteros. Durante su desempeño al frente de la guarnición riojana, Pérez Battaglia viajaba los fines de semana a San Nicolás. Durante los primeros años de sucarrera militar alquilaba un departamento en Malabia 2200 de la Capital Federal. Pero luego se construyó una casa en San Nicolás, donde vivía su familia. No era un hombre que pasara inadvertido. Los socios del Club Belgrano recuerdan su irrupción, pistola a la cintura, para amenazar a un grupo de muchachos que habían fastidiado a su hijo. En esos viajes, Pérez Battaglia confraternizaba con el jefe del Batallón de Ingenieros de San Nicolás, el teniente coronel Saint Amant, quien se había hecho cargo de esa unidad en diciembre de 1975. Se conocían desde la adolescencia. Cuando Saint Amant ingresó al Colegio Militar, en marzo de 1948, Pérez Battaglia cursaba el último año y fue su jefe de sección en la Compañía de Ingenieros. Este ascendiente de un superior sobre su subordinado se mantiene a lo largo de toda la carrera. Había, además, otras afinidades. Igual que Pérez Battaglia en La Rioja, Saint Amant se vinculó con los sectores integristas de la Iglesia nicoleña, los Legionarios de Cristo Rey y Tradición, Familia y Propiedad, y comenzó a hostigar al obispo Ponce de León y a sus presbíteros. Cuando Ponce de León intercedió por varias personas desaparecidas, el militar le respondió:

–Sí. Yo los detengo. ¿Y qué? Voy a hacer desaparecer a todos los que están con usted, y a usted todavía no puedo porque es obispo.

Saint Amant llamaba a Ponce de León “obispo rojo”. Su primer informe al jefe del Cuerpo I, Carlos Suárez Mason sobre la denominada lucha contra la subversión en San Nicolás, estuvo dedicado a Ponce de León, contra quien propuso operar. Según la doctrina católica, escribió, el obispo es sucesor directo de los Apóstoles, la unión con la Iglesia se hace mediante la unión al obispo y fuera de la Iglesia no hay salvación. Los católicos que se cuestionan la actuación del obispo “piensan que ponen en juego su salvación eterna”. Por eso “hace falta lucidez intelectual y cierto coraje para entender que un obispo es traidor a la Iglesia, y para obrar sin el respeto que la doctrina enseña para con el sacerdote cuando éste está destruyendo su Patria y su fe”. No sería posible tener éxito en la lucha contra la subversión “si no se erradican los males expresados”, decía.

Retirado en 1981, Pérez Battaglia se radicó en San Nicolás. Su hija Teresita se casó con el cardiólogo Roberto Fernández Viña, quien ahora es Concejal justicialista. En 1991 y 1992, Pérez Battaglia llegó a ser gobernador del Distrito 5 del Club de Leones, con cabecera en San Nicolás. Su lema era “Por un leonismo sincero, fraterno y solidario”. Allí cultivó algunas amistades más liberales con profesionales y empresarios muy conocidos en San Nicolás, como Bonelli, Scaglia y Ondarchu. Pérez Battaglia murió hace seis años.

Saint Amant se retiró en 1992. La semana pasada, el juez federal de San Nicolás, Carlos Villafuerte Ruzo, inspeccionó en compañía del ministro de Justicia de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Di Rocco, el campo clandestino de concentración que funcionó en la Unidad Penal 3 de esa ciudad. Dos ex agentes penitenciarios declararon que allí estuvo detenido el matrimonio formado por la riojana María Cristina Lanzilloto y el santiagueño Carlos Benjamin Santillán, dos militantes del PRT-ERP, quienes fueron torturados por personal policial y del Ejército en ese lugar, que Saint Amant visitaba con frecuencia. La semana pasada, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de la mujer. Su hermana, la dirigente de Abuelas de Plaza de Mayo Alba Lanziloto, dejó La Rioja en julio de 1976 para escapar de la persecución de Pérez Battaglia. Ahora es querellante en la causa “Alvira, María Cristina y otros” donde también se investiga la desaparición forzada y torturas de un grupo de la Juventud Peronista, vinculado con la diócesis de San Nicolás y el Colegio Don Bosco y que podría culminar con la detención de Saint Amant.


Publicado por http://www.pagina12.com.ar el 09 de Abril de 2006

Ciencia y religión I

Ciencia y religión I

Albert Einstein

En el transcurso del siglo pasado y parte del anterior se sostuvo de manera generalizada que existía un conflicto insalvable entre la ciencia y la fe. La opinión que predominaba entre las personas de ideas avanzadas afirmaba que había llegado la hora de que el conocimiento, la ciencia, reemplazase a la fe; toda creencia que no se apoyara en el conocimiento era superstición y, como tal debía ser combatida. De acuerdo con esta concepción, la educación tenía como única función abrir el camino al pensar y al conocer, y la escuela, como instrumento decisivo de la instrucción del pueblo, debía servir sólo a este fin. Sin duda es difícil hallar, si se la encuentra, una exposición tan simple del punto de vista racionalista; toda persona sensata puede ver en efecto lo unilateral de esta exposición. Sin embargo también es aconsejable exponer una tesis nítida y concisa si se quieren aclararlas ideas respecto a la naturaleza de este problema.

Por supuesto que el mejor medio de defender cualquier convicción es fundarla en la experiencia y en el razonamiento. Tenemos que aceptar en este caso el racionalismo extremo. El punto débil de esta concepción resulta, empero, que esas ideas que son inevitables y determinan nuestra conducta y nuestros juicios no pueden basarse sólo en este único procedimiento científico. En efecto, el método científico no puede mostrarnos más que cómo se relacionan los hechos entre sí y cómo se condicionan mutuamente. El deseo de alcanzar este conocimiento objetivo pertenece a la máxima exigencia de que es capaz el hombre, y pienso, por cierto, que nadie sospechará que intente reducir los triunfos y las luchas heroicas del hombre en este ámbito. Sin embargo, es manifiesto también que el conocimiento de lo que es no da acceso directo a lo que debería ser. Se puede tener el conocimiento más claro y completo de lo que es, y no lograr, en efecto, deducir de ello lo que debería ser la finalidad de nuestras aspiraciones humanas.

El conocimiento objetivo nos proporciona poderosos instrumentos para conseguir ciertos fines, pero el objetivo último en sí y el propósito de alcanzarlo deben venir de otra fuente. No creo que sea necesario siquiera defender la tesis de que nuestra existencia y nuestra actividad sólo asumen sentido por la prosecución de un objetivo tal y los valores correspondientes. El conocimiento de la verdad como tal es admirable, mas su utilidad como guía es tan escasa que no es posible demostrar ni la justificación ni el valor de la aspiración hacia ese mismo conocimiento de la verdad. Por con-siguiente, nos enfrentamos aquí con los límites de la concepción puramente racional de nuestra existencia. Sin embargo, no debe suponerse que el pensamiento inteligente no desempeñe algún papel en la formación de lo objetivo y de los juicios éticos. Cuando se comprende que ciertos medios serían útiles para la consecución de un fin, los medios en sí se convierten entonces en un fin. La inteligencia nos aclara la interrelación entre medios y fines. 

Empero, el simple pensamiento no es capaz de proporcionarnos un sentido de los fines últimos y fundamentales.


Penetrar estos fines y estas valoraciones esenciales e introducirlos en la vida emotiva de los individuos, me parece, de manera concreta, la función más importante de la religión en la vida social del hombre. Y si nos preguntamos de dónde se deriva la autoridad de tales fines esenciales, puesto que no pueden fundarse y justificarse en la razón, sólo diremos: son, en una sociedad sana, tradiciones poderosas, que influyen en la conducta, en las aspiraciones y en los juicios de los individuos. Esto es, están allí como algo vivo, sin que resulte indispensable buscar una justificación de su existencia. Adquieren fuerza no mediante la demostración sino de la revelación, a través de personalidades vigorosas. No es posible tratar de justificarlas, sino captar su naturaleza de modo simple y claro.
Los más elevados principios de nuestras aspiraciones y juicios nos los proporciona la tradición religiosa judeocristiana. Es un objetivo muy digno que, con nuestras débiles fuerzas, sólo logramos alcanzar muy pobremente, si bien proporciona una base segura a nuestras aspiraciones y valoraciones. Si se separa este objetivo de su forma religiosa y se examina en su mero aspecto humano, tal vez sea posible exponerlo así: Desarrollo libre y responsable del individuo, de modo que logre poner sus cualidades, con libertad y alegría al servicio de toda la humanidad. No se intenta divinizar a una nación, a una clase ni tampoco a un individuo. ¿No somos todos hijos de un padre, tal como se dice en el lenguaje religioso? En verdad, tampoco correspondería al espíritu de este ideal la divinización del género humano, como una totalidad abstracta. Sólo tiene alma el individuo. Y el fin superior del individuo es servir más que regir, o superarse de cualquier otro modo. Si se examina la sustancia y se olvida la forma, pueden considerarse además estas palabras, como expresión de la actitud democrática esencial. El verdadero demócrata, igual que el hombre religioso, no puede adorar a su nación en el sentido corriente del término.
¿Cuál es, pues, en este problema, la función de la educación y de la escuela? Debería ayudarse al joven a formarse en un espíritu tal que esos principios esenciales fuesen para él como el aire que respira. Sólo la educación puede lograr este propósito. Si se tienen estos elevados principios claramente a la vista, y se los compara con la vida y el espíritu de la época, se comprueba con pena que la humanidad civilizada se halla en la actualidad en un grave peligro. En los estados totalitarios los propios dirigentes se esfuerzan por destruir este espíritu de humanidad. En las zonas menos amenaza-das son el nacionalismo y la intolerancia, la opresión de los individuos por medios económicos los que pretenden asfixiar esas valiosísimas tradiciones. La conciencia de la gravedad de esta amenaza crece, sin embargo, entre los intelectuales, y se buscan con afán los medios para contrarrestar el peligro . . . tanto en el dominio de la política nacional e internacional como en el de la legislación o de la organización en general. Tales esfuerzos son, por cierto, indispensables. Los antiguos, sin embargo, sabían algo que al parecer nosotros hemos olvidado. Todos los medios resultan instrumentos inútiles si tras ellos no alienta un espíritu vivo. Mas si el designio de lograr el objetivo actúa poderosamente dentro de nosotros, no nos han de faltar fuerzas para encontrar los medios que conviertan ese objetivo en realidad.

jueves, 4 de septiembre de 2014

PENSAMIENTOS PARA SOPORTAR LA LEVEDAD DEL SER


PENSAMIENTOS PARA SOPORTAR LA LEVEDAD DEL SER





28/01/11



“...Hasta ahora, la mayoría de los científicos han estado demasiado ocupados con el desarrollo de nuevas teorías que describen cómo es el universo para hacerse la pregunta de por qué, los filósofos, no han podido avanzar al paso de las teorías científicas. 

En el siglo XVIII, los filósofos consideraban todo el conocimiento humano, incluida la ciencia, como su campo y discutían cuestiones como ¿ Tuvo el universo un principio? 

Sin embargo en los siglos XIX y XX, la ciencia se hizo demasiado técnica y matemática para ellos, y para cualquiera, excepto para unos pocos especialistas. 

Los filósofos redujeron tanto el ámbito de sus indagaciones que Wittgenstein “ la única tarea que le queda a la filosofía es el análisis del lenguaje ”

¡ Qué distancia desde la gran tradición filosófica de Aristóteles y Kant”!

No obstante, si descubrimos una teoría completa, con el tiempo habrá de ser, en sus líneas maestras, comprensible para todos y no únicamente para unos pocos científicos. Entonces todos, filósofos, científicos y la gente corriente, seremos capaces de tomar parte en la discusión de por qué existe el universo y por qué existimos nosotros. Si encontrásemos una respuesta a esto, sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios.”



Stephen W. Hawking. 
Extraído del libro “ HISTORIA DEL TIEMPO, DEL BIG BANG A LOS AGUJEROS NEGROS”.

 Este científico es heredero de la Cátedra de Newton en la Universidad de Cambridge y considerado el mayor genio del siglo XX después de Einstein, es ya una leyenda no sólo por su brillante contribución a la física teórica, sino también por su coraje frente a una enfermedad que destruyó su cuerpo confinándolo a una silla de ruedas y privándolo de la capacidad de hablar. Igualmente dicta clases a través de una computadora diseñada especialmente para él. 

Colaboración Ana María Manceda

viernes, 27 de junio de 2014

Las pieles de la cebolla

Las pieles de la cebolla


DEL DIARIO SIN MORDAZA

Si debiese definir a nuestra Argentina, diría que emula a una cebolla. Tantas pieles la integran, tantas vidas la forman, tantas historias la crean, la hacen, la cuidan, la proyectan.



MARÍA HERMINIA GRANDE



Lo triste es a veces que el propio corazón de la Patria queda envuelto, constreñido en historias ignoradas por todos. Cada vez que converso con nuestros combatientes de Malvinas siento eso. Al igual que la cebolla son vidas sabrosas pero al solo roce producen lágrimas. Entre tantas deudas internas, lo de Malvinas es mucho más que el sueño de una recuperación diplomática. Representa la deuda de toda una sociedad con quienes estuvieron allí, dieron su vida o la expusieron, pero su reconocimiento no guarda paralelo con las prioridades de la sociedad. La generación Malvinas, como así les gusta que los llamen, está realizando un trabajo enorme para la recuperación de la identidad nacional. Quienes debieron blandir un fusil o dirimir la vida cuerpo a cuerpo con el enemigo en ese momento, hoy son los apóstoles de la paz. Quienes sólo cuentan un pequeño porcentaje de los horrores que toda guerra genera, son dadores voluntarios de solidaridad, de amor, de entrega. Debieron ellos, tras la ignorancia de una sociedad que ya en democracia, les siguió dando la espalda porque fueron perdedores, reorganizarse institucionalmente para contenerse a sí mismos e ir por conquistas que el Estado debió darles sin que lo pidan. La democracia no fue generosa con los combatientes de Malvinas ni con los familiares de los que quedaron allá. Pasaron muchos años hasta que apareció el Estado con los primeros y básicos reconocimientos. Con claridad meridiana Rubén Rada, veterano de guerra de Malvinas, dice: "yo quería ganar la guerra, pero si la ganaba perdíamos todos. Yo perdí la guerra pero ganamos todos". De ganar la guerra, la loca aventura del borracho presidente de facto Galtieri, hubiese continuado vaya a saber en cuantas locuras más, todas desgraciadas para nuestro país y nuestro pueblo. Van pasando los años y escucho nuevos testimonios de los protagonistas que siguen en tiempo presente narrando aquel ayer. Al oírlos, más me convenzo que el general beodo nunca imaginó que los ingleses vendrían con sus tropas a dar batalla. Todos los días nos enteramos de testimonios que reafirman esta tesis. Miguel Ángel Gelman, teniente de corbeta y radarista, me contó cómo Argentina debió alquilar en forma urgente, con la guerra declarada, aviones Bandeirantes a Brasil. Los pintaron y los reacondicionaron para ir a Malvinas dado que los nuestros estaban agotados. Como ejemplo de la heroicidad, Gelman cuenta sin poner ningún acento extra, que todavía hoy se pregunta cómo no lo detectaron siete buques ingleses cuando en un avistaje se acercó a vuelo rasante a 18 millas. Claudino Chamorro, del batallón de infantería Nro. 5 revive la voz de su compañero Ricardo Argentino Ramirez herido de muerte, con quien compartió 74 días en un foso, cuando le suplicaba tomándolo de la mano, que no lo dejara, que no se fuese de allí... "Nadie, por mas instrucción que tenga, está preparado para la guerra, pero si la guerra no es buena, la posguerra que nosotros vivimos fue peor... suicidio, olvido, olvido, olvido...". Daniel Ochandategui, del Batallón de Infantería Nro. 2 ante el relato de su amigo asiente con la cabeza y tensa la mandíbula con la rigidez de las imágenes que solo él conserva... la mirada se pierde por segundos y con la valentía de un Hombre, llora.

En las cáscaras de nuestra Argentina aparecen infinitas miradas tan acreedoras como las de los héroes de Malvinas. Son otras sus luchas, son otras sus guerras... tal vez se emparentan sus vivencias. Miradas que nos interpelan cuando cerramos la puerta rápido ante el miedo que sentimos, miedo humano incomprensible ante otro humano. Miradas que parecen muertas cansadas de tantos NO . Miradas destempladas de los pibes de la calle que la calle convirtió en hombres sin consultarles si querían. Miradas anestesiadas con paco para no sentir tanta indiferencia. Miradas de abuelos destratados, saqueados, olvidados... Las miradas de los que otra vez se quedan sin trabajo. Miradas todas que se vuelven opacas porque la corrupción les robó todo presente y todo futuro.

La coyuntura acapara la atención de quienes no quieren mirar y encontrarse con las miradas de la ignorada deuda interna argentina.

Fuente: SM

jueves, 13 de marzo de 2014

Francisco, ¿continuidad o ruptura?

PUBLICACIÓN DEL DIARIO EL LITORAL DE SANTA FE

Francisco, ¿continuidad o ruptura?
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La bendición. El papa la imparte con la misma frecuencia que pide a los fieles que recen por él.
Foto: efe
por Rogelio Alaniz
ralaniz@ellitoral.com
Mañana se cumple un año del momento en que el flamante Papa Francisco se asomaba al balcón de la iglesia de San Pedro para saludar a los fieles, no con un mensaje urbi et orbi sino para pedirles a los fieles que rezaran con él. Sin capa de terciopelo, sin piel de armiño, vestido con una austera túnica blanca, el flamante Papa fundaba un inesperado liderazgo carismático en un acto de pocas y precisas palabras y una sonrisa que incluía en un exclusivo gesto la bondad, la alegría y el humor.
El aniversario amerita, además de las previsibles celebraciones, el balance acerca de lo que representa este nuevo papado. ¿Se corresponden las expectativas con los hechos? ¿Hay un cambio o una adaptación a las nuevas circunstancias? ¿Qué es lo que se hizo y qué es lo que falta hacer?, son algunas de las preguntas que nos hacemos quienes pretendemos entender a un Papa que ha movilizado tantas esperanzas dentro y fuera de la Iglesia.
Por lo pronto, y más allá de consideraciones históricas o políticas, lo cierto es que Francisco es un acontecimiento en la Iglesia y sus efectos van más allá de las instituciones. Al habitual regocijo de los católicos ante la elección de un nuevo Sumo Pontífice, se suma en este caso la reconciliación de creyentes con una Iglesia de la cual por diferentes motivos se habían alejado. Como me dijera en su momento una creyente progresista: “Gracias a Francisco, ya no tengo que pedir disculpas por ser católica”.
Sencillez, palabras justas, alegría, son algunas de las virtudes reconocidas a este Papa. Y al respecto sería un error reducir estos datos a condiciones actorales o a gestos superficiales, sobre todo porque estos rasgos coinciden con concepciones coherentes acerca del lugar que le corresponde a un Papa en la historia y una percepción acerca de la relación de la Iglesia con el mundo y del Papa con los fieles.
En principio, habría que decir que Francisco recupera lo que un teólogo muy bien calificó como la “alegría del Concilio Vaticano II”. ¿Es así? Más que un retorno a ese concilio, debería hablarse de una apropiación de ese concilio. En efecto, después de cincuenta años de ásperos debates, ruidosas discusiones, interpretaciones y negaciones en algunos casos escandalosas, pareciera que se arribó a un punto de equilibrio acerca de las virtudes renovadoras de un concilio que se propuso adaptar a la Iglesia a los nuevos tiempos y una disposición racional y sensible a mirar el futuro con espíritu moderno.
Francisco no es una ruptura con el pasado sino una continuidad, una continuidad en nuevas condiciones históricas y desde los datos singulares de un carisma. Pecaría de simplificación colocarlo en la vereda de enfrente de Benedicto XVI o Juan Pablo II. Al respecto, corresponde decir que fue el Papa polaco quien estableció tres principios rectores: el compromiso con los pobres, la defensa de la paz y el ecumenismo.
Que estos valores se hayan sostenido en el marco de la Guerra Fría -o del fin de la Guerra Fría para ser más preciso- marca una diferencia, aunque al respecto nunca olvido que el mismo Papa que contribuyó de manera eficaz a liquidar el comunismo, fue quien admitió ante la euforia de un capitalismo voraz y avasallante que “algunas gotitas de verdad había en el marxismo al momento de criticar al capitalismo y defender a los trabajadores”.
Por otro lado, sin la renuncia de Benedicto XVI, la experiencia de Francisco hubiera sido imposible. Ese gesto de renunciar constituye la gran novedad de los últimos tiempos de la Iglesia, la renuncia para abrir espacios a ideas, energías y voluntades capaces de afrontar los acuciantes desafíos internos y externos de la Iglesia Católica. Ratzinger preparó el terreno institucional para la llegada de Francisco. Y además fue quien inició con singular severidad la condena a los sacerdotes pedófilos y la reprobación por los escándalos financieros.
Francisco es continuidad y no ruptura; en el mejor de los casos, reforma y no revolución. Decir lo contrario es no conocer a la Iglesia o en su defecto jugar de manera arbitraria con el significado de las palabras. Es en ese sentido un conservador que “conserva dogmas” y tradiciones. Pero al mismo tiempo es un renovador, alguien que se propone mantener un delicado y virtuoso equilibrio entre las exigencias del pasado al que pertenece y del que no desea apartarse, y los desafíos de un futuro que exige cambios que deben elaborarse con la inspiración de un artista iluminado por las verdades del Evangelio y la destreza de un político que sabe de las inclemencias y los rigores del poder.
Sin embargo, algunos de los cambios en este año son tan evidentes que no merecen mayores comentarios. Básicamente hay que decir de Bergoglio que se trata de un Papa con capacidad para promover reformas, porque sabe muy bien dónde quiere ir y cuáles son sus límites y posibilidades. Sabe muy bien que debe conquistar el corazón de los fieles, porque esa es la primera tarea de un líder espiritual, pero no ignora que ese paso decisivo debe corresponderse con decisiones efectivas.
Francisco es un hombre que se ha propuesto predicar con el ejemplo; habla de los pobres y es austero; habla de la alegría y su sonrisa es luminosa; habla de honradez e inicia el desmantelamiento de la burocracia financiera; no contradice los dogmas de la Iglesia pero predica las virtudes de la comprensión y la apertura; no cede ideológicamente ante el marxismo, pero recibe a los principales líderes de la teología de la liberación; no modifica las tradicionales evaluaciones de la Iglesia sobre la homosexualidad, pero declara que él no es quién para juzgarlos.
No es la oposición a Ratzinger, pero es diferente y esa diferencia no proviene sólo de la identidad latina o germana. Es que la relación entre pecado y libertad es diferente, porque mientras para Ratzinger el pecado es la expresión del mal causado por la desobediencia a Dios, para Bergoglio la contradicción entre el bien y el mal se resuelve en la conciencia de cada uno con la ayuda de la Gracia. Ratzinger pone límites intelectuales precisos a la autonomía de la razón y a la libertad individual. Bergoglio comparte esos límites, pero con algunos escrúpulos, sobre todo cuando alienta la confianza en el hombre para encontrar el camino de la Salvación. Y si bien no desconoce la existencia del pecado, su resolución no es el castigo sino el perdón. Digamos que entre Lumen Fidei y Evangelii Gaudium hay diferencias, y las consecuencias de esas diferencias no son teóricas sino prácticas.
El futuro dirá cómo se manifiesta esta tensión entre continuidad y reforma. O cómo resuelve la Iglesia su relación con los fieles y el mundo, cómo cambia lo que merece cambiarse y se conserva todo aquello que merece conservarse. Por lo pronto, Francisco hace muy bien en solicitarle a todos que recen por él.

Francisco se ha propuesto predicar con el ejemplo; habla de los pobres y es austero; habla de la alegría y su sonrisa es luminosa; habla de honradez e inicia el desmantelamiento de la burocracia financiera...

lunes, 10 de marzo de 2014

Biblia: ¿Plagio de civilizaciones antiguas?



Biblia

¿Quién escribió la Biblia?¿De verdad cuenta la historia del pueblo de Israel? ¿Por qué no se analiza y estudia la historia en conjunto? ¿Por qué se tildan de “Leyendas” o “mitología” muchos de  los legados que antiguos maestros, sabios han dejado?
Cierro los ojos y recuerdo como si fuera ayer, una conversación, de esas que sin tu saberlo marcan y guían los pensamientos a futuro. Una pregunta incendiaria que se incrusta en tu psiquis y brota cuando estas preparada o preparado.
Fue hace tiempo, siendo adolescente una tarde de Domingo compartiendo café y disertación con un viejo y querido conocido de la familia que sembró sin yo saberlo el gusanillo por la búsqueda de la verdad.
 ¿Quién escribió la Biblia? ¿De verdad cuenta la historia del pueblo de Israel?
Como comprenderéis, el debate fue acalorado pero la pregunta quedó ahí, como un buen perfume, flotando en el aire.
Fue años después, cuando estás preparado para desenterrar verdades ocultas, para formular preguntas, para querer saber, conocer más verdades no las convencionalmente establecidas, cuando comencé a analizar la historia—nuestra historia—, esa que a todos nos atañe.
Pero vamos a entrar en materia—si os parece—y analizar parte, de los textos Bíblicos, de sus similitudes asombrosas con escritos Mesopotámicos, Sumerios, Asirios, Babilonios, Egipcios, etc. Comenzando desde el principio:
Cuenta la tradición que en el siglo III A.C, el rey Ptolomeo II invitó a reunirse en Alejandría a setenta sabios judíos para transcribir del arameo y hebreo antiguo al griego “El Origen del mundo”. “El origen del género humano, del pueblo judío” para incorporarlo así a la importante Biblioteca de Alejandría. biblioteca alejandria
Miles de recuerdos del pueblo Israelí recopilados: La creación del Universo; Adán y Eva; El diluvio Universal, La torre de Babel; Moisés ,entre otros.
También fueron incluidos: libros proféticos, libros de gran sabiduría, libros históricos…etc. Es lo que se llama Biblia de los Setenta o Alejandrina, convirtiéndose en la base del texto cristiano actual.
Ahora viene la pregunta ¿Qué queda de aquellos originales de la Biblia de los Setenta o Alejandrina?
¡Lamentablemente, nada!
 ¿Entonces esas tradiciones orales, escritas y luego perdidas, como han sobrevivido hasta nuestros días?
Hay muchos teólogos encargados de dilucidar ese tema y  sin duda ésta, no es mi misión, pero sí dar una pincelada en la historia común. Esa historia en la que todos coinciden.
No hay un texto único. La Biblia se forjó en base a copias, de copias de copias que a su vez fueron adaptadas a lo que se indicaba en aquél momento—dicho en términos actuales— a lo que el poder reinante establecía.
A pesar de todo esto—fácilmente comprobable— Hebreos y Cristianos, mantienen que tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento es “La verdadera palabra de Dios” inspirada por él no creada por el hombre.
Llegado a este punto de inexactitud, cabe respirar profundo y seguir investigando para dar a conocer, descubrir la asombrosa similitud de LA BIBLIA con distintos relatos; Leyendas; Mitologías que nos ha dejado LA HISTORIA de nuestros ancestros…que está ahí, delante de todos nosotros para ser aclarada y sin duda para decir ¡Basta ya!
¿Similitudes? Plagios lo llama el personaje de mi novela Lo Inesperado-The Unexpected: Marian.
tora judia plagiadaPlagio en el LIBRO DEL GÉNESIS, incluido—como ya sabéis—, en la Torá Judía y en la Biblia Cristiana entre otras. ¿En qué historias cabe preguntarse?
Aquí van algunos ejemplos…pero sobre todo deseo, SUPLICO, un favor: Conforme vayáis avanzando en la lectura, no dejéis de pensar en…  ¿A quién beneficia este transcribir de la Historia, este apaño histórico?
LA CREACIÓN 
La creación descrita en el Génesis 1 y 2.  Tiene su origen en realidad en el relato que encontramos en la epopeya Sumeria Enuma Elish, más antiguo que el relato bíblico 2.000  años a.C.
Encontrado en las ruinas de Nínive, narra como el dios Marduk crea el Universo en varias etapas: Primero la luz; después el firmamento—un techo encima del cielo—como en la Biblia—, a continuación crea la Tierra seca y las luminarias, para concluir con los humanos. Terminado todo el trabajo…descansó.
¿Curioso verdad?
Pero no es el único, también lo encontramos reflejado en el relato egipcio El libro de los muertos.
ADÁN, EVA Y EL MARAVILLOSO JARDÍN DEL EDÉN
Nuevamente, en las tablillas Sumerias, se encuentra el poema Eneba-Am que relata el paraíso terrenal y el árbol del bien y del mal—el árbol prohibido—según la Biblia Judeo-Cristina.Eva y arbol pecado
Aquí no hace falta recordar como “la mujer”, “Eva”—la mala, malísima Eva—tienta a Adán y le da a comer de la fruta prohibida.
¡Pero y si os cuento que nada de esto es realidad¡ que la Pobre Eva fue puesta en la picota por una mentalidad social imperante en aquellos años que odiaba y ninguneaba a la mujer. Unos  auténticos “Misóginos”  que cambiaron la leyenda a capricho creando así la historia— hebreo-cristiana—de nuestros días.
 Pero no solo los hebreos-cristianos, son Misóginos respecto a la mujer…¿Hay alguna religión que la trate bien?
Avanzo un poco más para preguntar ¿de donde viene esta distorsión de la realidad?
 Cilindro de la TentaciónEn el museo Británico de Londres se encuentra “El Cilindro de la Tentación”Un sello tallado en un bloque de piedra datado  del año 2.200 o 2.400 a.C donde se refleja a un hombre y una mujer separados por un eje simétrico, el árbol de la vida.
¡Nada más! ¿Donde está aquí reflejado el mal de Eva?
¡Pobre, pobre sexo femenino injustamente tratado durante tantos y tantos siglos, en todas las religiones!
Pero si asombrosa es la historia distorsionada de Eva… vamos con otro signo inequívoco de MISOGINIA. La creación de la mujer Eva, de una costilla de Adán.
EL DILUVIO UNIVERSAL
 El Diluvio Universal, también está narrado y escrito en casi todas las antiguas culturas conocidas: Mayas; Incas; China; Aborígenes de Australia; Nativos de América; Nativos de la Isla de Pascual, Griegos, Sumerios; Egipcios…etc. hasta llegar a nuestros días y se narra como “Castigo de sus dirigentes” a una población demasiado “alegre y dispersa”—dejémoslo ahí—explicado en jerga actual.noe-sumer-gilgamesh-utnapishtim-543po
Noé está presente ya en la epopeya Sumeria de Gilgamesh y en la Babilónica y Asiria—por poner un ejemplo— que narra estos acontecimientos en torno al 2700 a.C
Su protagonista se llamaba Ziusudra para los Sumerios y Utnapishtim para los Babilónicos y Asirios.
Pero esto no me lo invento yo:
En 1872 un joven asiriólogo inglés, descubrió en el Museo Británico los primeros fragmentos de una tablilla de arcilla en la cual se cuenta la historia del Diluvio. No hay que explicar la conmoción en toda la comunidad científica que envió rápidamente al joven Smith a la búsqueda de otros pedazos de la tablilla a las ruinas de la antigua ciudad Asiria de Nínive. La historia—sin extenderme mucho narra lo siguiente:narración sumeria diluvio
“EA, es señor de las aguas y guardián del hombre, previno solo a uno, Utanpshtim, sobre el diluvio con el cual los dioses planeaban exterminar a la humanidad y le comunicaron—Destruye tu casa para hacer una barcaza y poner dentro de ella una semilla de toda criatura viviente”.
¿Os suena verdad?
Afortunadamente, el tiempo avanza y cada vez conocemos más sobre el Plagio de la Biblia a textos antiguos.
Deseo exponer otro ejemplo, con el que me topé no hace mucho, cargado de controversia y no exento de polémica para los propios estudiosos judíos y cristianos.
MOISES
El Pentateuco-La Torah judía, la ley que consta de cinco libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, supuestamente fueron escritos por Moisés.
Pero… ¡¿Y si os cuento que la existencia histórica de este profeta y la supuesta autoría del Pentateuco a él, ha sido puesta en duda hoy por los propios historiadores judíos (Finkelstein y Silberman,  en el año 2001)!?
¡¿Y  si os cuento que también fue puesta en duda la autoría por cristianos, como el obispo abulense Alonso tostado (1400-1455)  ya que  al parecer esos libros fueron escritos por Jeremías y Baruc hacia el año 622 en la corte del rey de Judá, interpretando la historia en función de los intereses del momento?! moises y sargón
¡Es más!, la falta de originalidad en la historia de Moisés llega hasta en su propio nacimiento pues es una perfecta copia de la historia de “Sargón-El grande” y que fue: Rey, conquistador, líder y unificador de Mesopotamia.
¿Por qué soy tan rotunda en la afirmación?
Porqué cuenta la historia—de la cual daré solo pinceladas— datada en el año 2.300 a.C —Un milenio antes de que Moisés dijera sus primeras palabras— que Sargón fue arrojado al río en una cesta para luego ser encontrado y criado alrededor de la elite, para luego trabajar para el Rey. Pasado un tiempo se convirtió en un gran líder.
Por lo tanto, si estas civilizaciones antiguas han habitado nuestro planeta antes de que la Biblia se forjara ¿a que viene ser modificada y acoplada la historia a una Tribu solamente? A que viene que el rey Ptolomeo II invitara a setenta sabios a transcribir el origen del pueblo judío?
Casi al comienzo del articulo os solicité un favor: que no olvidarais conforme se avanzaba en la lectura  ¿A quién beneficia este transcribir de la Historia, este apaño histórico?
PRESENTE-HOY
Este verano, en pleno siglo XXI saltó la noticia reflejada en diversos medios de comunicación y denunciada por asociaciones Palestinas:  http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=46795
  “El régimen de Israel provoca la desaparición de Palestina de los libros de texto manipulando la educación de los niños” para ello ofrece aumentos de salario a los profesores palestinos que se adhieran al curriculum del régimen israelí”
Aquí tenéis la contestación a la pregunta, pero ahora cabe realizarnos otra ¿Por qué?
¿A que se debe el interés del pueblo judío durante siglos y siglos en reinterpretar la historia. Historia aceptada y asumida por la comunidad Cristiana aún sabiendo de su inexactitud?
Se que éste artículo puede herir susceptibilidades y nada más lejos en mi intención. Pienso que por intentar aclarar la verdad, por dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios no se deja de tener Fe y Esperanza en el DIOS que cada persona desee—para mi, solo hay uno—y el nombre es lo de menos.
Pero debemos recapacitar todos y pensar que la EDUCACIÓN es el arma más poderosa que hay y sin HISTORIA, sin la verdadera identidad de los pueblos…¿Qué somos? ¿Qué nos queda?
Rebecca Van Winter (Febrero 2014)